Sesión 3. Máximas
de Grice.
Miércoles 17 de
febrero, 2016
La clase pasada
fue dividida en dos momentos. La primera igual de interesante que la segunda.
Consuelo Méndez, exalumna de la MLA, presentó un fragmento de su tesis de grado
que, si mal no recuerdo, se llamaba algo así como “La dimensión pragmática en
la adaptación literaria al cine”. Fue un análisis de las intenciones en los
discursos literario y cinematográfico en la adaptación de El coronel no tiene
quien le escriba de Gabriel García Márquez. La película fue dirigida por Arturo Ripstein, con el guion de Alicia
Garciadiego. Aunque sólo se abordó la parte de las intenciones, me parece que
es un excelente acercamiento para el estudio de las intenciones comunicativas.
Yo esperaba que se hablara de la recepción de la película y del libro para ver
si se cumplen las intenciones de los autores. Se dijo que sí hay un espacio en
el trabajo para esto; sin embargo, no lo vimos en clase. Hubiera sido muy
interesante.
Por otro lado, mi
compañera Polina expuso las Máximas de Grice. Habló un poco de la biografía de
Grice, su formación en cultura clásica y su predilección por la filosofía. Para
mí, la lectura del texto fue algo confusa, pero mi compañera lo explicó de
forma clara. De esta manera comprendí que las interacciones (con un propósito
común, definido o indefinido, con una conexión entre lo que se dice, con
cooperación y con un adecuado tema) estarán compuestas por las máximas de
cantidad, calidad, de relación y de modo. Cuando se viola alguna de estas
máximas, siempre habrá una repercusión en la interacción. En teoría, respetar
las máximas aseguran la perfecta compresión de los interlocutores.
Las dos partes de
la clase me parecieron muy interesantes.
Juan Pablo
Clemente.
Hola, Juan Pablo. En lo personal, ¿tú crees que la violación a alguna de las máximas necesariamente desemboca en una repercusión en la interacción? ¿Qué opinas?
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