sábado, 27 de febrero de 2016

Algunas críticas a la teoría de la relevancia


Personalmente, la teoría de la relevancia me ha parecido un modelo bastante acertado en cuanto a la explicación de cómo llegamos de la representación semántica de un enunciado a su inferencia e interpretación. ¿Cómo es que Este salón es un horno puede implicar que Hace calor? La Teoría de la relevancia lo explica, como vimos en clase. Sin embargo, hay autores que han criticado este modelo. Victoria Escandell Vidal[1] ha compilado algunas de esas críticas, las cuales resumo a continuación:

Dos críticas principales:

·          Es una teoría reduccionista
La búsqueda de la relevancia, postulado principal de la teoría, ha sido considerada la principal debilidad de la teoría. Se ha afirmado que es una teoría reduccionista porque parece ser que lo único que hacemos los seres humanos es la buscar la relevancia, cuando esto no es así: a veces tenemos objetivos más inmediatos y más prácticos, por ejemplo en órdenes, peticiones o sugerencias nuestros objetivos no son de naturaleza cognitiva. De esta manera, Sperber y Wilson habrían dejado de lado el factor sociocultural. Se ha criticado que el lenguaje no sólo se usa para adquirir información nueva y relevante sino también para crear lazos sociales. Autores como Mey y Talbot (1988), O’Neill (1988) o Walker (1989) se agrupan en esta crítica.

·          Orientación exclusivamente interpretativa
También se ha criticado que esta teoría, como vimos, trata de explicar qué pasa del estímulo ostensivo (el enunciado) a la inferencia (la interpretación de las intenciones). Pero no explica cómo el comunicador codifica ese estímulo ostensivo, es decir, ¿qué lleva a un hablante a elegir el enunciado Este salón es un horno en lugar de Hace calor? El segundo sería más transparente y representaría mayor efecto y menor esfuerzo. Por eso, se crítica que esta teoría sólo se enfoca en la interpretación pero no en la producción de los enunciados. Escandell no menciona autores específicos para esta crítica.

Críticas menores:
·          Roberts (1999) afirma que el principio de relevancia es difícil de aplicar porque no se puede medir empíricamente el mejor efecto y el menor esfuerzo.
·          La aplicación del principio de relevancia no garantiza que el oyente interprete lo que el comunicador realmente quería expresar.
·          Mey y Talbot (1988) creen poco viable que un oyente pueda conocer los estados mentales de un hablante, por eso dicen que no se puede conectar intenciones y acciones en un modelo de la comunicación.

Escandell Vidal también resume las respuestas o posibles contraargumentos de estas críticas, pero no los incluyo para ver si podemos discutir sobre las críticas expuestas y llegar a los contraargumentos en el blog. Siéntanse libres de comentarlas, expresar otras críticas o posicionarse a favor de la teoría de la relevancia.




[1] Escandell Vidal, Victoria (1996) Introducción a la pragmática (pp. 111-139). Barcelona: Ariel.

1 comentario:

  1. En respuesta a la crítica relacionada con el reduccionismo, me parece que los autores de la teoría de Relevancia nunca aseveraron que los único que hacemos es buscar relevancia. Claro que el lenguaje se usa para otras cosas, pero lo que comunicamos en su mayoría sí pretende ser relevante para nosotros. Supongo que es difícil subscribir, por ejemplo, la poesía bajo la teoría de la relevancia. Pero no es nuestro modo de comunicación común.
    La segunda crítica me parece interesante. En verdad, ¿cómo explicamos que el locutor escoge una expresión en vez de otra? (Pues, precisamente, se está aprovechando de la máxima de cantidad y modo para crear una implicatura jajajaj) Pero si el objetivo de la teoría es explicar cómo una oración puede tener varias interpretaciones, entonces la producción simplemente no está dentro de su alcance.

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