Personalmente,
la teoría de la relevancia me ha parecido un modelo bastante acertado en cuanto
a la explicación de cómo llegamos de la representación semántica de un
enunciado a su inferencia e interpretación. ¿Cómo es que Este salón es un horno puede implicar que Hace calor? La Teoría de la relevancia lo explica, como vimos en
clase. Sin embargo, hay autores que han criticado este modelo. Victoria
Escandell Vidal[1]
ha compilado algunas de esas críticas, las cuales resumo a continuación:
Dos críticas
principales:
·
Es una teoría reduccionista
La búsqueda de la relevancia,
postulado principal de la teoría, ha sido considerada la principal debilidad de
la teoría. Se ha afirmado que es una teoría reduccionista porque parece ser que
lo único que hacemos los seres humanos es la buscar la relevancia, cuando esto
no es así: a veces tenemos objetivos más inmediatos y más prácticos, por
ejemplo en órdenes, peticiones o sugerencias nuestros objetivos no son de
naturaleza cognitiva. De esta manera, Sperber y Wilson habrían dejado de lado
el factor sociocultural. Se ha criticado que el lenguaje no sólo se usa para
adquirir información nueva y relevante sino también para crear lazos sociales.
Autores como Mey y Talbot (1988), O’Neill (1988) o Walker (1989) se agrupan en
esta crítica.
·
Orientación exclusivamente
interpretativa
También se ha criticado que esta
teoría, como vimos, trata de explicar qué pasa del estímulo ostensivo (el
enunciado) a la inferencia (la interpretación de las intenciones). Pero no explica
cómo el comunicador codifica ese estímulo ostensivo, es decir, ¿qué lleva a un
hablante a elegir el enunciado Este salón
es un horno en lugar de Hace calor?
El segundo sería más transparente y representaría mayor efecto y menor
esfuerzo. Por eso, se crítica que esta teoría sólo se enfoca en la
interpretación pero no en la producción de los enunciados. Escandell no menciona
autores específicos para esta crítica.
Críticas menores:
·
Roberts
(1999) afirma que el principio de relevancia es difícil de aplicar porque no se
puede medir empíricamente el mejor efecto y el menor esfuerzo.
·
La
aplicación del principio de relevancia no garantiza que el oyente interprete lo
que el comunicador realmente quería expresar.
·
Mey
y Talbot (1988) creen poco viable que un oyente pueda conocer los estados
mentales de un hablante, por eso dicen que no se puede conectar intenciones y acciones
en un modelo de la comunicación.
Escandell
Vidal también resume las respuestas o posibles contraargumentos de estas
críticas, pero no los incluyo para ver si podemos discutir sobre las críticas
expuestas y llegar a los contraargumentos en el blog. Siéntanse libres de
comentarlas, expresar otras críticas o posicionarse a favor de la teoría de la
relevancia.
En respuesta a la crítica relacionada con el reduccionismo, me parece que los autores de la teoría de Relevancia nunca aseveraron que los único que hacemos es buscar relevancia. Claro que el lenguaje se usa para otras cosas, pero lo que comunicamos en su mayoría sí pretende ser relevante para nosotros. Supongo que es difícil subscribir, por ejemplo, la poesía bajo la teoría de la relevancia. Pero no es nuestro modo de comunicación común.
ResponderEliminarLa segunda crítica me parece interesante. En verdad, ¿cómo explicamos que el locutor escoge una expresión en vez de otra? (Pues, precisamente, se está aprovechando de la máxima de cantidad y modo para crear una implicatura jajajaj) Pero si el objetivo de la teoría es explicar cómo una oración puede tener varias interpretaciones, entonces la producción simplemente no está dentro de su alcance.