En esta sesión se
retomó la exposición de Yazmín que quedó inconclusa. Se resumió lo abordado la
sesión pasada y terminamos el ejercicio que había quedado de tarea. Al dar el
tema, Yazmín hizo una observación que me pareció importante y que obviamos
algunas veces: el análisis critico del discurso tiene una base lingüística.
Como tal, partimos de unidades meramente lingüísticas y, desde ellas, nos acercamos
al texto y a su contenido. Creo que esa podría ser la diferencia entre un
análisis crítico desde las ciencias sociales y la lingüística. Las primeras se
quedarían únicamente en un nivel interpretativo; la segunda partiría de la
gramática, el vocabulario, la cohesión y la estructura textual, es decir,
unidades de análisis lingüístico, para fundamentar y dar veracidad al análisis
realizado.
Entiendo las críticas hechas a esta
teoría/ metodología. En cuanto a que el corpus analizado es elegido de tal modo
que cumpla con los objetivos del trabajo, como dije en clase, creo que esto se
debe a que la mayoría de estos trabajos son estudios de caso (Yazmín también lo
dijo). Como vimos en otra materia, la complejidad de las situaciones humanas en
el mundo contemporáneo no permite universalizar o crear reglas aplicables a
todas las situaciones. Los estudios de caso, precisamente, sirven para
acercarnos a un evento particular. Respecto de la subjetividad, desde la
exposición de Melanie se habló de que en investigador no tiene una posición
neutral en este tipo de estudios. Es claro que debe haber distancia entre lo
que estudia y su postura ideológica; sin embargo, creo que también es requerido
un papel más activo en las investigaciones, al menos, para hacer un análisis
crítico. Sin esa postura ideológica, considero, se caería en la simple
descripción de hechos lingüísticos, que no tienen nada de malo, pero no son el
objetivo del análisis crítico del discurso.
Respondiendo a la pregunta de
Yazmín, no sabría qué teoría/ metodología elegir si tuviera que escoger entre
van Dijk y Faiclough. Yo he leído algunos artículos en que citan a ambos. Creo
que más bien pueden complementarse sin ningún problema. Tienen posturas casi
similares frente a los hechos sociales y un modo lingüístico de analizar esos
hechos. Más que poner a uno sobre otro, considero que uno puede solventar los
huecos teórico-metodológicos del otro.
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