miércoles, 16 de marzo de 2016

Diana - Sesión 6 - 09/03/16

Anscombre & Ducrot

En la sexta sesión de la asignatura, José y yo expusimos la Teoría de la Argumentación de Ansombre y Ducrot. Lo que más disfruté durante la presentación fueron los comentarios por parte de mis compañeros. Me gustaron mucho sus aportaciones tanto en la presentación como en los ejercicios, dado que me ayudaron a reflexionar profundamente sobre esta teoría y reparé en aspectos interesantes que no había tomado en cuenta.
Les comparto algunos fragmentos de un texto de la UNAM que encontré en torno al tema de argumentación y los topoi. Asimismo, incluyo abajo el link del documento.

Topoi: lugares comunes, juicios que no se someten a cuestionamiento. Los topoi son admitidos como expresiones de la “sabiduría tradicional”. por lo que no se someten a cuestionamiento alguno; por ejemplo, se da por hecho que “las mujeres no saben manejar tan bien como los hombres” y que “los hombres son más lógicos, y ellas más intuitivas” y, sin cuestionar esa supuesta “sabiduría” así admitida en la memoria de la cultura, se exponen juicios y se argumenta sobre casos particulares que supuestamente ofrecen evidencia de ese lugar común (topos).

El procedimiento para descubrir el tipo de juicios en que se sustenta una argumentación es el análisis de lo implícito, que es mucho más amplio que lo explícito en el discurso, pues, como ha dicho Foucault, lo que se dice es apenas la punta del iceberg conformado por todo lo no dicho que subyace en toda enunciación. Ducrot (Decir y no decir y El decir y lo dicho) identifica dos formas del implícito: lo que se da por presupuesto antes de siquiera hablar (que tal raza es superior/inferior, por ejemplo) y lo que se deja sobrentender cuando, en un juicio dado, se dicen las premisas y se omite la conclusión, o viceversa.

Lo más grave de los implícitos es que una vez insertos en el discurso ya no se pueden negar. Tomando en cuenta ese peso de lo dicho sin decir, Ducrot y Anscombre proponen la existencia de escalas argumentativas en cuanto una vez que alguien dice “esta persona es muy inteligente”, lo que haya de predicar enseguida tiene que ser coherente: no podrá decirse “por eso reprobará el examen”. Con todo, hemos de observar que todas esas escalas se niegan cuando se argumenta mediante la ironía; en tono irónico se puede satirizar lo que sucede en una empresa, institución o sociedad, al decir “dado que esta persona es muy inteligente, es seguro que no obtendrá el puesto de director general”.

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