Argumentar
En nuestra vida académica la puesta en práctica de este verbo nos parece una cosa cotidiana, sin embargo, hacerlo cabalmente es algo complejo, implica organización de ideas y estructuras con una finalidad precisa: convencer. Por esta razón es que la presentación de la perspectiva de Anscombre y Ducrot fue una agradable sorpresa, y no con esto quiero decir que la desconociera, de hecho creo que muchos la hemos utilizado inconcientemente.
La razón por la cual me llamó principalmente la atención fue por la separación tan concreta que se hace de la lógica y el proceso con base en premisas, y que se acerque más a la retórica con estrategias para organizar un discurso persuasivo. Es por eso que no es necesario que el argumento sea verídico, entonces, lo que puede ser un buen argumento desde el punta de vista lógico, puede no serlo desde el retórico, lo que da pauta al siguiente gran enfrentamiento, la carga de un buen argumento no necesariamente está en el contenido, sino también en la estructura.
Para que esta estructura funcione adecuadamente el discurso se vale de los marcadores argumentativos, los cuales están dividos en operadores, cuando afectan a un único enunciado, y conectores, cuando enlazan dos o más enunciados. El hacer esta diferenciación tan concisa me parece una clave para enseñar y aprender a argumentar adecuadamente.
Para que esta estructura funcione adecuadamente el discurso se vale de los marcadores argumentativos, los cuales están dividos en operadores, cuando afectan a un único enunciado, y conectores, cuando enlazan dos o más enunciados. El hacer esta diferenciación tan concisa me parece una clave para enseñar y aprender a argumentar adecuadamente.
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